29 de septiembre de 2008

Terminologías varias

Como lo prometido es deuda, vamos a hablar de arquitectura.

A la hora de comentar el alzado de un edificio (de los antiguos, los de antes, los que siguen un determinado estilo con sus reglas de carácter general) te ves obligada a aprender a distinguir una serie de elementos. En el caso que nos ocupa, y ante una dispositiva chunga requemada del año tres, hay veces que si no caes en qué catedral es y echas mano de memoria, distinguir una tribuna de un triforio puede ser pelín complicado.

Una tribuna, en general, es una cosa donde se sube la gente para estar más arriba (viva Perogrullo). Hay tribunas en los campos de fútbol, en los teatros, incluso tribunas a los pies en las iglesias para que los reyes/comitentes/ricos no se mezclen con el pueblucho en misa.

En el caso del alzado románico y gótico, cuando aparece la tribuna en el alzado lo hace en el segundo cuerpo. Tú lo que ves son unas ventanitas muy monas que dan a la nave central. ¿Problema? Que en ese mismo lugar puede ir, indistintamente, un triforio (que, como su nombre indica, son "tres ventanitas", pero no tienen por qué ser tres obligatoriamente, cosas de la terminología). Desde abajo, es jodío distinguirlos.

Arquitectónicamente, la tribuna es una cosa constructiva que corre por encima de la nave lateral, con la misma anchura y función de sostén. Aparece desde el románico y va disminuyendo progresivamente en el gótico, siempre buscando la ascensionalidad, en beneficio del triforio.


Aquí catedral diseccionada: como se ve, es un "segundo piso".

El triforio es un pasillo de mierda que empieza siendo practicable y en un cierto momento se convierte en adorno. Tanto la tribuna como el triforio pueden llevar también ventanas al exterior (vivan las vidrieras, coleguillas), lo cual viene muy bien para eso de la luz que tanto les molaban a los señores góticos.

Aquí triforillo chiquitín.
Lo que hay encima de la nave lateral es directamente tejado.


De hecho, la tribuna y el triforio pueden convivir en perfecta armonía, como en la catedral de Laon: arcadas, tribuna, triforio, ventanas.


Ahora es cuando decís "pues menuda gilipollez, está más claro que el agua". Ya, cuando te lo explican es la chorrada del milenio, pero hasta que pillas el quid de la cuestión te pasas dos semanas en segundo de bachillerato (y los hay que hasta en primero de carrera) preguntándote porqué una cosa es una cosa y otra cosa es otra...

Próximamente... ¡Santa Wilgefortis!

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