7 de septiembre de 2008

Traducciones

En el canal Historia, que mira que me cae simpático y normalmente me proporciona horas y horas de piedros variados en los que perderme, acaban de decepcionarme brutalmente. Los pobres traductores de documentales se ven obligados a bregar con conceptos especializados que nadie se ha molestado en explicarles y así pasa lo que pasa.

Asínque en mi modorrez post-sobremesa, en mitad de un reportaje sobre el Partenón, escucho algo sobre "...en vez de un templo de planta hexagonal, usual en Grecia..."

¿Ein? ¿Templos hexagonales en Grecia? ¿Dónde? ¿Cómorl, jarl, ein, eing, mande?

Entonces he caído. La palabra correcta que buscaba el pobre traductor no era hexagonal, sino hexástilo. Para que se haga una idea el público circunstante de la diferencia abismal de conceptos:

ESTO ES UN
HEXÁGONO







y ESTO ES UN TEMPLO
HEXÁSTILO






Que, como su nombre indica y muy bien nos explicaría el padre de la protagonista de Mi gran boda griega, significa que tiene seis (hexa) columnas (stilo) en el frente, es decir, los lados cortos del templo.

Pobrecitos los profanos que se fíen de las traducciones sin asesoramiento profesional... Se puede meter cada patada a la arquitectura...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

¡Dime cosicas bonicas!