4 de noviembre de 2008

Crunch




Os voy a ahorrar detalles, pero os cuento que San Juan acabó decapitado, como tantos otros. En este relieve del baptisterio de Parma vemos a San Juan asomándose desde su celda todo resignado mientras el verdugo hace su trabajo, que dicho sea de paso parece que en vez de un enérgico golpe de espada simplemente la ha dejado caer, crunch, en el cuello del pobre santo.

Lo divertido es que, en el mismo momento, aparece un ángel con un incensario to flipao (¡Yupiiii ya te has muerto, eres mártir, vamooos de cañas con Jeová!) con una evidente intención de pegarle en la cabeza (cortada) al pobre muerto. Esto es un cachondeo...

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