16 de junio de 2009

Duomo de Monreale

De la década de 1180, salidos de las manos de musivaras bizantinos, este interior orgásmico nos da una idea de lo que debió de ser Santa Sofía de Constantinopla antes de que la picasen los iconoclastas y los musulmanes.

Santa Maria Nuova di Monreale es uno de esos edificios en estilo bastardo (sículo-normando, lo llaman), de lo más parecido que hay al mudéjar por esos mundos extraños, ya que es un pastiche entre tradición románica (que llevaban los normandos -franceses- en el ADN), influencias orientales (que se cogieron en Tierra Santa, mientras mataban infieles) y coletazos bizantinos.


La consigna a la hora de levantar y decorar el edificio es la de siempre: que mole más que el resto. Lo lograron. De planta basilical, rebozadito de mosaicos y con decoración exterior que a los profanos les hace pensar en Aladino, desde luego no hay otra cosa igual en el mundo. A San Marcos, en Venezia, le falta el rollo moruno.


Lo malo es que pasearse por Sicilia da un poquito de yuyu, aunque se supone que a los turistas los tratarán bien, ya que son parte crucial de su economía. Volviendo al Duomo, aparte de reseñar la superficie bestial que ocupan los mosaicos y su calidad, como aquí lo que nos priva es la iconografía, señalaré que es una enciclopedia genial. Si alguien quiere contarle la biblia a su retoño, por favor, que se lo traiga aquí y le vaya señalando las escenas; va a disfrutar más que en cualquier "biblia para niños" chupiflower en tonos pastel.

Además del consabido Pantócrator y santos varios, tenemos el antiguo testamento desde la Creación y Adán y Eva hasta la historia de Isaac y Jacob; el nuevo, con especial mención al ciclo de la Infancia , el de los milagros y el de la Pasión. Si me detuviera en cada escena, estaríamos unas ocho horas aquí, así que prefiero que os dediquéis a los enlaces cuando tengáis tiempo, y reseño una escena simpática difícil de ver, del ciclo de Noé:




Resulta que Noé, en cierto momento, se pilla una tajada del copón y acaba sobado en la viña en bolas. Cuando le encuentran sus hijos, se escandalizan y lo llaman de todo, menos uno que se preocupa de taparle "las vergüenzas". El sistema vitvinícola que contemplamos es genial, y la redoma con el líquido, mejor todavía. Ojo a los plegados, que alguna vez tocará hacer alusión a ellos: son plegados "a la bizantina", y en escultura románica sirve para diferenciar unas escuelas de otras.

Pues con un nuevo destino en el horizonte, hasta el próximo mosaico...

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