21 de julio de 2009

Trilóbulos


Ni el hábito hace al monje ni el arco polilobulado hace al arte musulmán. Cuán acostumbrados estamos a ver un arco con jorobitas, tan decorativo él, y soltar sin despeinarnos que es de influencia hispanomusulmana, si estamos en el terreno.

Tachán. Este pequeño trilóbulo, flanqueado por columnas entorchadas hechas un asquito por azote elemental, se encuentra en la cabecera de la catedral de Santiago de Compostela. Allí, arribica, en el puto quinto infierno en tiempos del románico. A ver quién tiene huevos de decir que habían contratado a un obrero infiel, con los cuales se estaban pegando unos cuantos ríos más abajo, para diseñar la cabcera del objetivo de peregrinaje de media europa y parte de extranjero.

No es el único trilóbulo en Santiago. En el antiguo coro pétreo del Maestro Mateo, en la misma catedral, que se mamaron y reaprovecharon para ir decorando fuentes gallegas y cimentar el Obradoiro, los sitiales se organizaban a base de trilóbulo-torrecilla, tal que así:



Esta misma organización se repite en la puerta de una capilla del brazo izquierdo de la catedral, que curiosamente guarda en su interior un par de enterramientos con el mismo motivo torrecilla-trilóbulo cobijando cabeza-torrecilla ect. La foto que le hice desde la reja es tan sumamente penosa y se ve tan mal que paso de enseñarla, pero si queréis comprobarlo, os acercáis a Santiago y a asomarse se ha dicho.

¿Y qué fue antes, el caviar o el esturión? ¿Se inspira Mateo en la capilla? ¿La capilla en Mateo? ¿Los dos de una ignota fuente común? Agradezco iluminación al respecto, si incluye remisión a un artículo académico, mejor.

No contentos con rayarme en la catedral apostólica, en Tui voy y me encuentro con que ya en el gótico de verdad, a la vez que aplicaban principios bricomaníacos en la nave lateral, en la portada de la catedral me dejan esta perla:



si acercáis la naricilla podréis ver los trilóbulos y las torrecicas, ahí, todo monos, en la banda inferior. ¿Era moda? ¿Vinieron señores que habían pasado por Santiago y les moló el asunto? Las preguntas me acosan, hermanos.

Una sóla conclusión, por ahora: a los gallegos les gustan los trilóbulos...

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