9 de octubre de 2010

La Planta de las Plantas

Dejamos a la cabecera románica levantándose poco a poco alrededor de la preexistente construcción. En 1101 cambiaríamos de Maestro, siendo Esteban el elegido para continuar la obra, pero respetando el proyecto original; en 1103 las Platerías estarían acabadas o en proceso. Se derribó el cacho prerrománico en 1112, y para 1122 debería de estar ya terminada.

Es la diapositiva que todo alumno quiere que te toque en un examen. Te puedes explayar y describir la planta regodeándote en todos y cada uno de los elementos. Igual es el momento de desempolvar las herramientas descriptivo-comentaristas. Ejem, ejem.



Se trata de una planta de cruz latina, de tres naves -siendo la central el doble de ancha que cada una de las laterales- tanto en el vástago vertical como en el transepto. Su cabecera es semicircular, con girola -o deambulatorio- constando de cinco absidiolos semicirculares al exterior y al interior salvo el del eje, cuadrado al exterior -una reminiscencia prerrománica- y semicircular al interior. Al transepto se abren cuatro absidiolos más, dos a cada lado.

Se alternan soportes: siendo todos ellos pilares compuestos de núcleo cuadrado, se combinan los rematados en arista con los de remate redondeado. También se alternan los diseños de las basas, aunque aquí no podemos verlo. Las naves laterales cubren con bóveda de arista y la central con bóveda de cañón con arcos fajones. Sabemos que todos los arcos, fajones y formeros, son de medio punto, aunque es más deducción que información que nos da la planta. Podemos ver también un pórtico a los pies en el cual se distinguen dos torres separadas por cuatro tramos también cubiertos con bóvedas de arista. En cada brazo del crucero se abre una puerta.

Si tuviéramos sólo la planta en frío y no supiéramos nada del iglesio, poco más se podría decir. Sin embargo, como sabemos de qué estamos hablando, se puede añadir que el brazo Sur es la puerta de Azabacherías, el norte el de Platerías y el pórtico principal a los pies y por lo tanto al oeste se convertirá con el tiempo en el Pórtico de la Gloria, no sin antes pasar por otro par de fases.

Más. El tema de la girola no es moco de pavo. Pajas mentales y gilipolleces que se digan por ahí aparte, es un elemento meramente práctico: la gente puede dar la vuelta a la iglesia y verse todas las capillas sin molestar a la gente que anda diciendo misa en el altar mayor. Punto pelota. Si aparece antes en las iglesias de peregrinación, como ésta, es porque evidentemente la afluencia de público era mucho mayor que en la parroquia de Villadeosotillo de Arriba.



Esto es una axonometría. Nos hemos metido debajo de la iglesia y la estamos mirando en un ángulo raro. Da una idea bastante decente del interior.

Ahora, señores, vamos a ver cómo un señor medieval nos explica la iglesia. Agarrarse el refajo, que vienen curvas.

La basílica de Santiago tiene de longitud 53 alzadas de hombre, a saber, desde la puerta occidental hasta el altar del Salvador. De anchura, en cambio, es decir, desde la Puerta Francesa hasta la del mediodía, tiene 39. Su longitud y anchura por fuera no hay quien pueda saberlo. La iglesia en sí consta de nueve naves en la parte inferior,

Que son tres centrales (una de la central y una en cada transepto) más las dos laterales que hay por cada una de ellas.

y seis en la superior

Que son las tribunas, una por cada nave lateral según sus cuentas.

y una capilla mayor, en la que se halla situado el altar del Salvador, y una girola y un cuerpo y dos brazos, y otras ocho capillas pequeñas más, cada una con su respectivo altar.


Que son todos los absidiolos que no son el altar del Salvador, que sería el noveno.

Hemos de explicar que de las nueve naves, seis son pequeñas y tres grandes. La primera nave, la principal, va desde la puerta occidental hasta los pilares centrales, que en número de cuatro, sustentan toda la iglesia, y tiene una navecita a la derecha y otra a la izquierda. Las otras dos naves grandes se hallan en los doa brazos: la primera se extiende desde la Puerta Francesa hasta los cuatro pilares del crucero de la iglesia; y la segunda, desde los mismos pilares hasta la puerta meridional. Estas dos naves tienen a su vez dos navecillas laterales. Las tres naves principales alcanzan hasta el techo de la iglesia, mientras que las seis pequeñas alcanzan sólo hasta las medias cimbras. Las naves grandes tienen todas ellas una anchura de once alzadas y media de hombre. Hemos de explicar que una alzada de hombre son justos ocho palmos. En la nave mayor hay 29 pilares: 14 a la derecha y otros tantos a la izquierda, más otro en el interior, entre los dos portales, mirando al aquilón, y el cual separa los ciborios. En las naves del crucero, por otro lado, es decir, desde la Puerta Francesa hasta la del mediodía, hay 26 pilares: 12 a la derecha y otros tantos a la izquierda, y dos delante de las puertas en el interior, los cuales separan los ciborios y los portales.

Ha quedao claro, ¿no? Las naves centrales son más altas que las laterales.

En el ábside de la iglesia hay otras ocho columnas exentas, entorno al altar de Santiago.

Exentas los cojones, ya que sostienen la bóveda de la girola, pero se lo perdonamos porque de física y geometría no debía de andar muy fino. También puede referirse a que no hay muro entre ellas, pero como tiene esta forma de expresarse el hombre, parece que habla de ocho palos en plan menhir.

Las seis naves pequeñas de arriba, en el triforio de la iglesia, tienen la misma longitud y anchura que sus correspondientes que están debajo de ellas. Por uno de los costados están soportadas por muros, y por el otro, por pilares que desde abajo, desde las naves grandes, ascienden hacia lo alto, y por unos pilares dobles, que los canteros llaman
medias cindrias. En las naves de arriba hay tantos pilares como en las de abajo, y arriba, en el triforio, tantos arcos como abajo. Pero en las naves del triforio, entre pilar y pilar, hay siempre dos columnas juntas que los canteros llaman cindrias.
En esta iglesia no hay grieta ni defecto alguno; está magníficamente construída, es grande, espaciosa, luminosa, armoniosa, bien proporcionada en anchura, longitud y altura, y de admirable e inefable fábrica. Además, tiene doble planta como un palacio real.

Lo que viene queriendo decir dos pisos.

Quine recorre por arriba las naves del triforio, aunque suba triste, se vuelve alegre y gozoso al contemplar la espléndida belleza del templo.

En esto tiene más razón que un santo. El espacio de la tribuna, por cierto, seguramente tendría una connotación privada episcopal; vamos, que no se pasearía por allí todo el mundo.

Las vidrieras que hay en la catedral alcanzan el número de 63. Sobre cada uno de los altares del ábside, hay tres. En cambio, en el cielo de la basílica, en torno al altar de Santiago, hay cinco vidrieras por las que el altar del Apóstol recibe una intensa iluminación. Y arriba, en el triforio, el número de vidrieras alcanza 43. Tres pórticos mayores y siete pequeños tiene la iglesia: el primero, es decir, el principal, mira al poniente; el segundo, al mediodía, y el tercero al norte. En cada pórtico hay dos entradas, y en cada una de ellas dos puertas. De los siete pórticos pequeños, el primero se llama de Santa María; el segundo, de la Vía Sacra; el tercero de San Pelayo; el cuarto, de la Canónica; el quinto, de la Pedrera, al igual que el sexto; y el séptimo, de la escuela de gramáticos. Este da acceso además al palacio arzobispal.


Aymeric Picaud, Liber Sancti Iacobi.

Ya volveremos a este señor cuando veamos las portadas. Con esto y un bizcocho, tenemos cubierta la planta, al menos en 1122, cuando se terminó según este señor. Luego ya vendrá Mateo, pero eso es otra historia. Mañana, el alzado.

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