12 de octubre de 2010

Portada de Platerías II




El tímpano de la izquierda es otro refrito de mano conquense (de Conques, que no de Cuenca) y mano tolosana. En este se ve mejor que la intención era hacer un timpanito más pequeño, cuyo perfil sale monísimo si nos limitamos a mirar el cachito de las tentaciones.


En primer término de la misma entrada, sobre las puertas, están esculpidas las tentaciones del Señor. En efecto, ante el Señor aparecen unos horribles ángeles como monstruos, que le colocan sobre el pináculo del templo. Otros le presentan piedras incitándole a que las convierta en pan, mientras que otros le muestran los reinos del mundo insinuando que se los darán si postrándose los adora, ¡cosa que Dios no quiera! Pero hay también otros ángeles blancos, es decir, buenos, a su espalda y por arriba, adorándole con incensarios


Ahí lo tenemos. Es del señor de Conques: vemos sus pies, la postura tiesa y los pliegues almidonados. El resto de los cachos los hace el señor de tendencia tolosana, con sus caras mofletúdicas, los ricitos de oro, y los pieses "colgantes". Son unos cuantos demonios


y una señora que es la delicia de los guías turísticos.

Y no se ha de echar en olvido que junto a la escena de las tentaciones del Señor, está representada una mujer que sostiene en sus manos la cabeza putrefacta de su amante, arrancada por el propio marido, quien la obliga a besarla dos veces por día. ¡Grande y admirable castigo para contárselo a todos el de esta mujer adúltera!


La verdad es que la historia truculenta está muy bien para salir en Medievalos, Medievalas y Vicecersa, pero más bien habría que inclinarse por un rollo simbólico del tipo "por culpa de Eva vino la muerte al mundo", "las mujeres son malas", y demás. El tajo que le han metido a la pobre señora al lado de la cabeza y zumbándose medio hombro para que cupiese es una muestra estupenda del "aquí meto ésto por mis cojones".

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