16 de mayo de 2008

Apóstoles


Igual alguien me pega o algo, pero esto es algo que no siempre se tiene claro y puede dar lugar a confusiones en disciplinas como la mía. Voy a hablar de Saulo, más conocido como San Pablo. Que, a mi modo de ver, debería de ser nombrado patrón de las agencias de viajes o, por lo menos, de los cruceros por el mediterráneo.

Resumiendo sus apariciones estelares en el arte, suele salir en pintura pegándose el hostiazo padre desde un caballo después de ver un fogonazo de luz y oír una voz que le increpa, transcendente, preguntando por qué le persigue. Hay que aclarar que lo de atosigar grupos de cristianos y matar gente le iba bastante, hasta ese momento. Este episodio te permite hacer claroscuros brutales y pintar caballos de culo (como Caravaggio), así que es uno de los preferidos de la peña pictórica.

En escultura, sin embargo, es más habitual verle en la "foto de familia" que suponen las portadas medievales; ahí en las jambas, haciendo pareja con San Pedro; normalmente clavo y con barba algo larga y en punta, y una espada (recuerdo de cómo le cortaron el pescuezo). Y aquí viene el punto que estoy hartita de aclarar.

San Pablo no está entre los doce Apóstoles. Que no, coño. ¿Contamos? Simón (alias "Pedro"), Andrés, Santiago ("el Mayor", que luego resultó tener preferencia por los caballos blancos y matar gente en batallas), Juan, Felipe, Bartolomé, Tomás (el incrédulo), Mateo, Santiago ("el menor"), Judas Tadeo (el bueno), Simón y Judas Iscariote ("el malo") que fue sustituido por Matías. A mí me salen doce, colegas. (Aquí con dibujitos un tanto sui géneris). ¿Entonces qué hace el colega siempre chupando cincel?

Si nos vamos a la etimología, Apóstol significa enviado. Los doce de arriba fueron enviados directamente por el jefazo, pero San Pablo no lo conoció en persona, sino por fotoimpresión. Así que enviado, es; pero de otra categoría. De los gentiles, lo llaman; porque le iba eso de convertir paganos romanos. Así que el colega se lo curró un huevo, hizo muchos milagros y acojonó demonios varios, además de dedicarse a las epístolas a personas con gentilicios impronunciables (como, por ejemplo, los tesalonicenses). Y como los señores medievales hacen, básicamente, lo que les sale de los huevos, lo plantan donde les apetece, porque queda muy glamouroso con su espadón.

Apóstol, pero no de "los doce". Eso está clarito. Me alegro.

(Otro día, la mascota de san Pablo y los Evangelistas: un thriller apasionante)

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