15 de mayo de 2008

Hacer cola

Parece que el concepto "fila" es comparable a una derivada integral silueta, o un sistema de ecuaciones de dieciocho incógnitas, o un misterio estilo el sexo de los ángeles o quién talló la paleta de Narmer.

Cuando vas a comprar un billete de autobús, que no coges número ni nada y es a puro huevo, puedes observar una serie de asuntos:

-La fauna. Están los guiris mochileros que no se enteran; los guiris mochileros que se enteran pero creen, ilusos, que estamos en un país civilizado; los/as señores/as de punta en blanco con cara de "mierda, no queda sitio en renfe ni billete de avión y mi chófer está malo y tengo que ir en este medio proletario sí o sí", la gente con maletones más grandes que ellos, los estudiantes con bono deseando volver a casa y comerse las lentejas de su madre hasta el culo de lo lentusa que es la peña y los excursionistas del terreno que se caracterizan por comentar a voz en grito cualquier gilipollez y berrear en voz alta sus intimidades.

-Los taquilleros. Ya tengo un post hablando sobre ellos. Como las cucarachas, la gente de la línea 6 y los profesores de secundaria, sobrevivirán al holocausto nucleara fuerza de pura flema.

-La fila. Parece ser que hay una tendencia a ponerse no detrás, sino al lado del último. Colega, que esto no es la carretera: no puedes adelantar en un descuido. Aunque hay quien lo intenta. También hay quien llega con toda su chulería y se planta al lado de la ventanilla directamente "oiga, me puede despachar? que es un momentito", ante lo cual la señora trajeada protesta desde la fila con muy mala hostia. Su parecido con Rottenmayer hace que el niño interior del morrocotudo lo haga retroceder hasta el final de la cola, donde se agazapa acojonado.

En el súper mola más. Miras la cesta de la compra de la gente y te imaginas su vida. Además, lo de los carritos hace la ilusión de llevar vehículo y ahí sí que adelantas a peña como puedes, hasta coger sitio en la fila que menos gente parecía tener. Entre la "madre de familia" que lleva básicamente leche, cola-cao, zumo don simón y salchichas; el "estudiante" con pizzas ultracongeladas marca Eroski, pasta marca eroski, tomate marca eroski, donetes, coca-cola y condones (marca eroski) y la superchupi con lechuga, pavo 0% y media sección dietética, tú te parapetas con tu pasta de oferta, la coca-cola en cantidades industriales y el all-bran rezando porque no se joda la caja registradora.

Hay filas antológicas: la de la vacuna en el cole, caracterizada por no querer estar el primero ni de coña; la de los Museos Vaticanos, las de trámites funcionáricos varios... Te pasas media vida viendo el cogote de alguien, y preparada por si otro alguien intenta mirarte el culo. Para eso, es muy útil el carpetazo en el ínterin. No falla.

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