23 de noviembre de 2009

Otro poco de Gore

SAN ESTEBAN PROTOMÁRTIR

Siendo este pobre hombre el primer mártir de todos, evidentemente tenía que marcar tendencia. A la criatura la lapidaron a pedruscazo limpio, y ha pasado a la posteridad con los contundentes instrumentos de su muerte en el sitio previsible donde impactaron para provocársela, es decir, reventándole la cabeza.


Anda que no me podía haber pintado
con una piedrecica más chica...
Que tengo una tortícolis que no puedo con ella, leches...



SAN LORENZO

Éste tío era un cachondo. No se les ocurrió otra cosa para torturarlo que asarlo vuelta y vuelta en una parrilla que se ha convertido en su atributo identificativo. El famoso Monasterio del Escorial, si se mira desde arriba, recuerda precisamente a una parrilla.


Rico, rico y con fundamento


Cuentan las malas lenguas que, aburrido mientras se le retostaban los jamones, conminó a sus verdugos a que le diesen media vuelta, que ya estaba bastante hecho por ese lado.


SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA

Aquí la paisana de Hypatia aprovechó una convención pagana para convencer a cincuenta sabios de que se convirtieran al cristianismo y lo consiguió. El Emperador se cabreó bastante y, ya que estaban en un lugar donde la ciencia y el conocimiento tenían bastante caché, en vez de recurrir a la clásica hoguera o amputación para hacer pupita a la muchacha optó por los avances tecnológicos sofisticados y la condenó a sufrir el tormento en una rueda de cuchillas.



Virgen, mártir y sabia. Ya podían irme dedicando una película.

Es muy curioso estudiar las ruedas en cada una de las representaciones. Unos tienen los pinchos hacia el lateral, tipo carro de Ben-Hur, y otras en la zona de la rodadura, incluso recuerdo haber visto alguna que parecía una estrella ninja gigante con un número exagerado de pinchos. Total, da igual, porque la chica ésta debía de ser la retatarabuela de magneto y según su piel tocó los pinchos el cacharro se escogorció y hubo que recurrir, otra vez, a la infalible decapitación.


SAN PEDRO MÁRTIR

Lo de este hombre es tan evidente que me voy a ahorrar los comentarios.


Me van a hacer patrón de los diseñadores de atrezzo de Jalogüín...

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