8 de enero de 2010

Animalicos variados

Volviendo a nuestros amigos los santos variados, nos asomamos a un capítulo bastante divertido. Además de los atributos iconográficos gore, también los hay más dulces y simpáticos, como los que se acompañan de animalicos y bichos variados (que no monstruos, esos los dejamos para otro día).



Santa Inés




Se la reconoce por ir con un corderico encima. No es que lo lleve por si acaso necesita chuletas en una emergencia; aprovechando que se llama Cordera (Inés-Agnese-Agnus) y que por alguna razón que no alcanzo a comprender este bicho blanco tiene una connotación de pureza y ella logró mantenerse virgen aun viviendo en un prostíbulo, le viene al pelo para atribuírselo.

San Roque



El perro de San Roque no tendrá rabo porque Ramón Ramírez se lo ha cortado, pero hay que joderse con los escultores, que parece que no han visto un chucho en su puta vida, coño. El colega se dedicó a curar y cuidar enfermos apestados, y hay alguna leyenda que comenta que el perro le lamía las heridas, y esperamos que nada más. Para que no quepa duda, siempre se levanta la faldica de la túnica para que le veamos las úlceras,curiosamente cerca de la ingle, y los morros del can acercándose a ella sugerentemente. Cuando el animal saca la lengua ya es demasié.

San Antón





San Antón es un pobre desgraciao que se pasó la vida en el desierto resistiéndose a las tentaciones divertidas que le iba preparando el demonio. No sé yo qué clase de tentación puedes encontrar en un puto secarral, como no sea comerte un escarabajo o refrotarte con una piedra, pero por lo que se cuenta tenía unas alucionaciones cojonudas. Se pegaba buenos viajes.

Lleva un "guarrillo" porque en cierto momento una jabalina con sus jabaticos se hizo amiga suya después de que les curase la ceguera, pero el animal no debió de molar mucho en cierto momento mediaval y lo cambiaron por un cerdo domado, en plan haber vencido lo impuro.

Las ventajas de este santo incluyen que, por ejemplo en mi pueblo, abre la temporada de Santos Viejos asumiendo eso de encender hogueras en pleno invierno, que debe de venir de paganismos paganísimos prerromanos fijo, e implica sortear "el guarrillo de San Antón", un cerdo que sueltan por el pueblo cierto tiempo antes de la festividad y lo ves corretear y comerse los jardines públicos (cosa que con cinco años te hace muchísima ilusión), que puedes convertir en chorizos si te toca.


San Jerónimo



Aparte de ser padre de la iglesia, secretario papal y perpetrar la Vulgata, lo cual ya habría dado para representarlo de alguna manera, en cierto momento le acoplaron un león, porque cuenta la leyenda que iba el gatazo con una espina en la zarpa y Jerónimo lo curó, y el bicho se quedó con él para siempre. El problema es que esa leyenda es la de san Gerásimo, que vivía en el mismo sitio y por lo de llamarse parecido y la gente que está sorda y no contrasta sus fuentes, tenemos diez siglos de tradición equívoca. Pero, teniendo en cuenta que al fin y al cabo son signos convencionales, si todos estamos de acuerdo en que el tío de rojo con el león que no es san Marcos es San Jerónimo, pues contentos.

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