6 de enero de 2010

Catedral de Vitoria


Tengo una maravillosa reserva para que me paseen por los entresijos de este piedro gótico en plena destripación del mismo. Para quien ha sufrido tantas veces la porculización del Chiuso Per Restauro (la basílica neopitagórica clavada la tengo en los higadillos) el hecho de que se monten recorridos por donde no se moleste mientras los señores obreros, arqueólogos y restauradores hacen su trabajo es absolutamente loable.

A la pobre catedral le están tratando de arreglar unos problemillas de llamémoslo inestabilidad que arrastra desde que a alguna lumbrera se le ocurrió, bajo la premisa de "yo las tengo más altas, gordas y duras (digo, pétreas) que tú" cambiar la cubierta de madera por bóvedas de piedra en el siglo XVI. Eso implica remozar los soportes, que no estaban hechos para aguantar tanto peso, y reforzar los contrafuertes a lo mecagüen. Sólo un siglo después ya se vio que el tinglado peligraba y tuvieron que, como se dice vulgarmente, echar un parche, que evidentemente tampoco dura mucho.



Como si no fuera lo suficientemente humillante andar con los cimientos al aire,
encima traen gente a contemplar mi desgracia...
Me siento como un enfermo enmedio de una caterva
de estudiantes de medicina... ay, señor...


El siglo pasado se liaron la manta a la cabeza y tras una paja mental historicista decidieron mamarse gran cantidad de revestimientos interiores, abrir vanos donde les salió del nabo y alguna que otra barrabasada que sólo consiguió que el pobre edificio siguiera escorando inevitablemente. Gracias a los dioses, y viendo que la catedral se caía (literalmente) a cachos, en los 90 hicieron un plan de restauración como está mandado, dentro del cual se contempla eso de dejar asomarse a los curiosos previo pago. Se contituyó una fundación para manejar el cotarro que se puede cotillear aquí.

No me duelen los bolsillos soltando la guita en estos casos, que puedo ver dónde la piensan invertir. En Toledo sin embargo me toca la patata ovárica apoquinar cuando sé que la restauración la pagó Iberdorla (o Endesa?) y por mucho que estén interviniendo en el claustro lo lógico sería cobrar por los museos interiores, como toda la vida, no por entrar al templo, cargándose además una servidumbre de paso antiquísima entre la puerta del reloj y la Llana, y jodiendo el tema sociológico de la viejecica que le va a poner velas a su santirulico que no tiene por qué estar precisamente en el cacho que han dejado vallado para autóctonos como si fuera un kindergarten. He dicho. Coño.

Que voy a humectar mucho, y eso. Hale. Que mañana os levantéis y los zombies allanadores de moradas os hayan dejado regalicos y no se hayan comido vuestros cerebros.

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